Una mirada distinta para la fotografía de bodas

No, no hacemos sólo fotografía. Para nosotros, en 2 Torres, el trabajo de la fotografía de bodas va mucho más allá de tomar la cámara y tomar sólo lo que nos pase por la lente. Lo que queremos, en cambio, es dar un reflejo profundo de lo que está pasando.

Por eso a nuestro trabajo le podríamos llamar fotoperiodismo de bodas. No sólo mostramos lo que está pasando, sino que además contamos la historia de lo que sucedió, buscamos retratar el evento incluso en detalles que a muchos se les pasan de largo, pero que son tan importantes que a veces nos dejan descubrir el alma de la fiesta.

Decidir hacer nuestro trabajo de esta manera nos exige una gran entrega personal. Cuando estamos en una boda nos convertimos en verdaderos cazadores de las historias que comienzan a desplegarse delante de nuestros ojos y que, también con nuestra propia mirada, estamos ávidos por reflejar. Como fotoperiodistas de bodas que somos, no podemos cambiar lo que sucede, intervenir o forzar lo que pasa. Más bien, tenemos que estar con los sentidos dispuestos para detectar cuando las cosas suceden. Eso nos obliga muchas veces a anticiparnos: a saber en qué momento va a haber una sonrisa que ilumina la imagen, cuándo el movimiento de los cuerpos nos va a dar una fotografía que exprese lo mejor de un momento, cuándo las luces o el paisaje están hablando también de lo que sucede en la boda.

Y todo esto lo hacemos porque sabemos que una boda es algo inolvidable, pero que sucede una sola vez. Y los instantes son, por supuesto, fugaces. Hay que hacer todo lo posible por atraparlos, porque tal vez no vuelvan a repetirse.

Saber eso y estar comprometidos a que los mejores instantes sean reflejados nos lleva a tomar riesgos. A buscar a veces el lugar menos pensado para atrapar la mejor imagen, a evitar lo tradicional cuando nos damos cuenta que si transitamos caminos nuevos contamos mejor la historia de una boda.

El trabajo que hacemos en 2 Torres, al fin, es un trabajo único, en el sentido de que los protagonistas de nuestro trabajo son únicos y también la manera en que reflejamos lo que pasa lleva nuestro sello, nuestra mirada en cada foto.

Para alcanzar esto no basta con llegar al casamiento y hacer las fotos. El trabajo comienza mucho antes de la boda y concluye mucho después. Por eso entrevistamos a la pareja, conocemos a los novios, nos familiarizamos con ellos y les transmitimos nuestra confianza de que ese momento inolvidable que vivirán se convertirá simplemente en arte. Una vez en la fiesta, dejamos que todo fluya sin que nada se nos escape. Todo un gran trabajo para lograr ese momento mágico en que pasamos desapercibidos, y sin embargo, estamos captando con nuestras cámaras la magia que tienen todas las bodas.