Casarse en Mendoza: una tendencia que crece

Cuando se piensa en una boda, hay que tener en cuenta todos los detalles. Y si se tiene en cuenta que es uno de los hechos más importantes en la vida de dos personas, la elección del lugar donde se celebrará la boda puede ser crucial para conseguir que la fiesta sea única, a la altura de una celebración tan significativa.

Para quienes buscan que el paisaje de la fiesta sea un protagonista más de la misma, casarse en Mendoza aparece como una opción excelente, por muchas razones.

El atractivo natural. La primera de ellas es la diversidad y la belleza de sus paisajes, que permiten ser aprovechados perfectamente por los novios, tanto para las fotos de bodas previas a la fiesta, como las posteriores o, por supuesto, de la misma celebración. En Mendoza se combinan la belleza de las montañas, de los ríos, los enigmáticos paisajes desérticos, la nieve de las cumbres, la belleza de la ciudad, la imponencia de los parques, la iconografía de algunas construcciones y monumentos o el atractivo irresistible de los viñedos. Así, lugares tan diversos como Potrerillos, Uspallata, Villavicencio o Cacheuta, parajes de ensueño como la Laguna de Llancanelo o la Laguna del Diamante, sitios pletóricos de viñedos como el Valle de Uco o el Este, por nombrar sólo algunos, se presentan como un entorno inolvidable para que en las fotografías de bodas acompañen la alegría por la celebración del casamiento.

Boda en una bodega. Pero si hay un atractivo estelar para Mendoza es el que surge de ser la provincia vitivinícola por excelencia de la Argentina. Los vinos, las bodegas y los viñedos ejercen un atractivo único para quienes quieran celebrar su boda en Mendoza, rodeado por estos elementos. Es una tendencia que crece y atrae a parejas de diversas partes del mundo: celebrar la boda en una bodega, con el atractivo visual que proporcionan las barricas, los toneles, los viñedos y el paisaje de las montañas como custodia de toda la belleza. Para quienes buscan una boda relacionada con el mundo del vino, las ofertas son innumerables en casi toda la geografía de Mendoza.

El lugar perfecto. Desde el punto de vista visual, es decir, de aquellos que piensan en su fiesta también como lo que registrarán los fotógrafos de bodas y que quedará como un recuerdo indeleble, Mendoza es, se diría, el lugar perfecto. No por nada es el lugar elegido para diversas producciones cinematográficas (una de ellas, Siete años en el Tíbet, con Brad Pitt) y fue, también, el lugar que albergó en la década de oro del cine argentino los célebres estudios Film Andes. En ese entonces, Mendoza ofrecía la variedad de paisajes perfecta para casi cualquier producción. Hoy en día, esa virtud también es tenida en cuenta por aquellos que piensan en que la belleza del paisaje puede ser un invitado más a la boda. Si en este momento una pareja está pensando en una boda original, en la que el paisaje acompañe la celebración con su belleza, probablemente tenga algunas de estas ideas: una boda con el desierto de Lavalle de fondo; o una con la belleza de las montañas y las flores amarillas de Villavicencio; o, por supuesto, alguna en Tupungato, con los viñedos que se confunden en el límite con la majestuosidad de las montañas.

Si una boda es un momento especial, el sitio debe serlo también. Y, para quienes ya imaginan que las fotografías de su boda deben hacerle honor a la unión entre dos personas, casarse en Mendoza, sin duda, aparece como una opción perfecta para sumar la belleza del entorno a esa ocasión que marcará para siempre sus vidas.